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> Raimon en el IQS:
la lucha antifranquista

En líneas
generales, a lo largo del período que comentamos, el ambiente
entre los alumnos era de gran satisfacción por los estudios que
realizaban y de excelente relación entre ellos y con sus
Profesores.
Con todo, la actuación de los alumnos fue bastante agitada en los
últimos años del franquismo, aproximadamente de 1965 a 1975. Vamos
a dedicar unas líneas a este tema.
En estos años los alumnos estaban muy sensibilizados por los
acontecimientos políticos en nuestro país; por otra parte, sus
compañeros de otras Facultades les acusaban de estar estudiando en
un “Colegio y no en una Universidad”, pues no se unían a sus
reivindicaciones. Todo esto, añadido a la presencia en nuestras
aulas de buenos líderes “revolucionarios” y a la presencia de
alumnos matriculados de manera exclusiva con el fin de crear
agitación (que sólo se les veía por clase los días que había que
organizar algún “acto”), creaba un ambiente de malestar e
inseguridad que incidía seriamente en las relaciones entre
Profesores y Alumnos. Hubo épocas en que, al empezar la clase, el
Profesor no sabía cómo acabaría, ni tan siquiera si acabaría. A
menudo, a las 10 de la mañana había asambleas de estudiantes y ya
después se consideraba acabada la jornada lectiva, pues los
alumnos iban a concentraciones o acciones en la calle.
Cabe destacar los tres actos más importantes dentro de esta
agitación casi continua:
- En Marzo de 1966 hubo la célebre “capuchinada”, Constitución del
Sindicato Democrático de Estudiantes de la Universidad de
Barcelona, en el Convento de los Capuchinos de Sarrià. Asistieron
estudiantes, intelectuales y políticos; entre ellos se encontraban
dos profesores del IQS y unos cuantos estudiantes. Después de dos
días de encierro, con agrios debates entre el Gobernador civil, el
Superior de los Capuchinos y el Arzobispo de Barcelona, la policía
obligó a salir a todos los encerrados y todos quedaron fichados,
con las consiguientes represalias posteriores.
- El 15 de Noviembre de este mismo año de 1966, en los campos de
deporte del IQS, se celebró un concierto del cantautor Raimon, muy
popular entre la juventud de aquellos años por sus canciones de
protesta. Asistieron más de dos mil estudiantes de todas las
Facultades de Barcelona, con el consiguiente enfado del Gobernador
civil que instó, sin éxito, al Director del Centro para que
prohibiera el acto.
- En mayo de 1972 tuvo lugar, también en el Campus del IQS, una
Asamblea de todo el Distrito universitario de Barcelona. Dicha
Asamblea había sido prohibida taxativamente por el Gobernador
civil y se celebró en el IQS por considerarse un lugar menos
vigilado por la policía que el resto de Facultades. La reunión
celebrada un lunes fue preparada con toda discreción y el domingo
anterior aparecieron por las calles cercanas al IQS unas señales
misteriosas que, luego se supo, indicaban la escapatoria de
emergencia de los asistentes, caso que hiciera presencia la
policía; esta ruta estaba basada en que el Instituto tenía una
salida de seguridad en la parte posterior del edificio que la
policía no conocía.
El día de la Asamblea se personó la policía y vigiló las calles
alrededor de la entrada principal del Instituto. Hubo escenas de
violencia, pues algunos estudiantes hostigaron a la policía
tirándole piedras desde la azotea; hubo algún tiro al aire.
Finalmente la policía esperó en la puerta del Instituto a que
salieran los responsables del acto; al cabo de mucho rato se
dieron cuenta de que no estaban dentro, sino que habían salido
cautelosamente por la puerta trasera. El Director volvió a tener
problemas con las Autoridades. Todos estos hechos trajeron consigo
que el Gobierno se mostrara poco propicio a favorecer al IQS y, al
contrario, a poner todas las trabas posibles a sus aspiraciones.
Para citar algunos ejemplos, vale la pena recordar que después de
la “capuchinada”, el Subdirector del Colegio Mayor Loyola, P. Luis
Tuñí (el Director era el mismo del IQS, P. Ferrer Pi) y un grupo
de colegiales escribió una carta de protesta al Gobernador civil,
expresando su descontento por la, actuación de la policía. La
respuesta del Gobernador fue fulminante: llamó al P. Ferrer Pi y
en un tono descortés y agresivo le amenazó con graves sanciones al
IQS. La cuestión se calmó por la intervención de D. Joaquín Buxó,
Presidente de la Diputación de Barcelona y Presidente del
Patronato de Industrias IQS, hombre muy influyente en los altos
círculos gubernamentales.
En una reciente entrevista personal con el P. Ferrer Pi, tuvo
mucho interés en contar la siguiente anécdota. Vamos a
transcribirla con sus mismas palabras:
“Estando yo en
Madrid, en una visita rutinaria, me telefoneó el P. Sanz Burata,
que era el Subdirector, y me comunicó que sin permiso ni previo
aviso habían invadido los jardines del IQS varios miles de
universitarios, la mayoría estudiantes de otras Facultades.
Acababan de entrar también muchos policías al saberse que iba a
dar un concierto el famoso Raimon. La
policía pretendía que los estudiantes se dispersasen. Recomendé al
P. Sanz Burata que procurase no ponerse en contra de los
estudiantes y que se guardara el orden. No ocurrió nada
desagradable y después de la actuación de
Raimon, se lanzaron algunos gritos y se marchó todo el mundo.
(Hasta entonces no había ocurrido nada semejante en otras
Facultades porque estaban estrechamente vigiladas por la policía).
Como era de esperar, pronto me informé que el Consejo de Ministros
había deliberado sobre lo ocurrido y acordó que el Ministro de
Justicia, D. Antonio Mª de Oriol, manifestara al P. Pedro Arrupe,
General de los jesuitas, su desagrado por la manera de actuar del
IQS.
Pasadas unas semanas fui a ver al Ministro de Educación, D. Manuel
Lora, y estuvimos hablando de los asuntos académicos pendientes en
un clima agradable, como lo era siempre con D. Manuel. Yo noté que
mi interlocutor quería decirme algo; y habló de los
acontecimientos del IQS: lo dijo con mucha suavidad, delicadeza y
a medias. Vi que él lo que quería era poder decir al Gobierno que
había cumplido amonestándome. Nos despedimos con el afecto de
siempre. Era D. Manuel; era un Señor”.
En la vida interna del Instituto había un continuo malestar que no
favorecía la adecuada concentración que exigen los estudios. Se
citarán aquí algunas anécdotas que se consideran más
sobresalientes e indicativas de lo que estaba ocurriendo:
– Un grupo de alumnos había montado secretamente en un lugar poco
accesible del IQS una pequeña fábrica de cócteles molotov, para
utilizarlos después en sus acciones callejeras. Por cierto que,
dada su situación, como decía, poco accesible, a punto estuvo de
que se desarrollara una auténtica tragedia un día en que se
declaró un incendio en la “fábrica”. A partir de aquel día la
“planta” dejó de producir.
– En algunas asignaturas existieron durante un tiempo
relativamente corto los llamados “censores de examen”. Eran dos o
tres alumnos aventajados, que gozaban de la confianza de sus
compañeros y que estaban encargados de evitar los “abusos de
autoridad” de los Profesores. Su misión consistía el dar el visto
bueno a las preguntas de un examen. Cuando el Profesor repartía el
cuestionario, nadie lo tomaba hasta que los censores indicaban que
era correcto. De lo contrario, abandonaban el aula sin realizar el
examen.
– Cualquier acontecimiento, por pequeño que fuera (asignación
equivocada de un aula de examen, error involuntario de un Profesor
en clase, una respuesta algo desairada de una autoridad del
Centro...), podía ser motivo de una huelga indefinida de todos los
estudiantes. En este sentido y como vivencia personal, el autor
recuerda un año que fue relativamente tranquilo y en el mes de
Mayo, por un asunto de poca importancia, ocurrió una huelga de las
que se acaba de hablar. El día del incidente estaba en clase de
segundo curso uno de aquellos alumnos cuya presencia era señal de
algún “acontecimiento”. Personalmente el autor tenía muy buena
relación con él. Le manifestó, extrañado, que no encontraba motivo
proporcionado para convocar aquella huelga; respondió con toda
sinceridad: “Tiene Vd.
razón, pero me ha de comprender: yo tengo una Beca de tal partido
político para organizar unos cuantos actos revolucionarios cada
año y este curso no ha habido casi nada de este tipo y estaba a
punto de perder la Beca”.
Con la muerte de Franco y la transición democrática cesaron todas
estas tensiones aquí y en el resto de Universidades. Con todo, no
sería justo olvidar el singular grupo de los “Anguilas” que, a
finales de los 70 “animaron” el IQS. Como comentaremos más
adelante, opinamos que en nuestros días los estudiantes se
encuentran en las antípodas de lo que se acaba de describir.
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