· Resultados del Proyecto NanoSost avalan que mascarillas y cabinas de seguridad biológica actuales garantizan la protección
de los trabajadores frente a nanopartículas.
· La investigación debe seguir y, bajo el liderazgo del IQS, el Consorcio de Investigación NanoSost está buscando nuevas fuentes de financiación.
Barcelona, 2 de junio de 2010.- Investigadores del Proyecto Singular y Estratégico NanoSost financiado hasta hoy por el Ministerio de Ciencia e Innovación, MICINN, y liderado por el IQS han obtenido unos primeros resultados que apuntan que medios de protección, que actualmente ya están en el mercado, permitirían trabajar de forma segura con nanomateriales. Actualmente NanoSost está buscando nuevas fuentes de financiación para seguir experimentando debido a que, este año a causa de los ajustes presupuestarios, los Proyectos Singulares y Estratégicos han dejado de ser subvencionados por el Gobierno español.
Efectivamente, investigadores de la Fundación LEIA, Centro de Desarrollo Tecnológico, han realizado ensayos mediante sistemas de preparación de aerosoles de partículas y mediante sistemas de medida del punto 1 y han obtenido unos resultados experimentales que, de confirmarse definitivamente, demostrarían que el material filtrante utilizado en las mascarillas de protección respiratoria actuales tendría una alta eficacia en la retención de partículas nanométricas. Se han ensayado tanto materiales de mascarillas conocidas como FFP3, las de mayor índice de protección, como las denominadas FFP2 o FFP1, de grado de protección menor. Se trata de datos preliminares que conducen a otro campo de investigación como es la eficacia del sellado de la mascarilla en la cara. Pero la buena noticia es que las mascarillas, asociadas a unas buenas prácticas de uso, podrían ser adecuadas para proteger a los trabajadores frente a la posible inhalación de materiales potencialmente peligrosos.
En el mismo sentido, los investigadores de LEIA en colaboración con los de Telsta, Life Science Solutions, han realizado experimentos iniciales que indican que las cabinas de seguridad biológica que han ensayado son altamente eficaces en la eliminación de nanopartículas, protegiendo efectivamente a las personas que las manipulan.
Se trata de unos resultados cruciales en unos momentos en los que el miedo frente a algo que no se puede medir –el llamado efecto Frankenstein– está empezando a poner en entredicho a los nanomateriales. Los experimentos deben seguir y, bajo el liderazgo del IQS, el Consorcio de Investigación NanoSost está buscando nuevas fuentes de financiación para hacerlo. Este año, los proyectos singulares y estratégicos han desaparecido de la constelación de subvenciones gubernamentales. Resulta difícil con los nuevos planes de investigación conseguir dinero para investigar en áreas cuyo fin último es eminentemente social, sin un producto final que poner en las estanterías del supermercado.
