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en catalán
EL
IQS LIDERA UN CONSORCIO EUROPEO
QUE INVESTIGA LA REGENERACIÓN
DEL TEJIDO CARDÍACO MUERTO
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Mediante
un implante bioactivo formado por células
madre y materiales inteligentes de dimensiones
nanométricas, investigadores de diversos
países se han reunido para regenerar
el tejido del corazón que resulta dañado
tras un infarto.
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La
Comisión Europea confía de nuevo
en el IQS y financia el 80% de un presupuesto
de 2,92 millones de euros. Entre otros motivos,
la Comisión ha valorado que el proyecto
sea de investigación aplicada, la posibilidad
de obtener un producto a corto plazo, y que
entre los miembros del consorcio exista una
empresa privada.
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A
diferencia de otras investigaciones, el Dr.
Carlos Semino desarrolla unos biomateriales
específicos para este proyecto que
imitan las propiedades mecánicas, físicas
y biológicas del tejido cardíaco.
Barcelona,
23
de febrero de 2010.-
Regenerar
el tejido del corazón que ha muerto a causa
de un infarto y devolver al paciente su capacidad
cardíaca sin necesidad de un bypass. Este
es el objetivo del consorcio europeo
Regeneration of Cardiac Tissue Assisted by Bioactive
Implants (RECATABI), creado a iniciativa
del IQS y que coordina desde
Barcelona el Dr. Carlos Semino,
jefe del Grupo de Ingeniería de Tejidos
del departamento
de Bioingeniería del IQS.
El equipo está formado por cirujanos cardíacos,
bioingenieros, químicos, biólogos
y empresarios de distintos países de la
Unión Europea.
A diferencia de otras investigaciones en medicina regenerativa, el equipo del Dr. Semino desarrolla unos materiales inteligentes de dimensiones nanométricas, que son específicos de este proyecto, y que imitan las propiedades mecánicas, físicas y biológicas del tejido cardíaco. De este modo, las células madre podrán sobrevivir, diferenciarse, e integrarse funcionalmente para contribuir al desarrollo de un nuevo tejido. Se ha demostrado que sin la ayuda de estos materiales, las células madre implantadas no sobreviven a las duras condiciones que se dan en el corazón.
El consorcio utiliza células madre adultas extraídas de la médula ósea y del tejido graso periférico, las llamadas mesenquimales, que se sabe que tienen capacidad de diferenciarse en distintos tejidos. La Dra. Nicole I. zur Nieden, del Instituto Fraunhofer de Leipzig, será la encargada de aislar las células madre procedentes de estos tejidos. Después, con el uso de bioreactores, las someterá a condiciones parecidas a las que tendrán que soportar una vez implantadas en el miocardio. Además, para que el implante pueda soportar la agresividad mecánica del corazón, se añadirán unos materiales muy elásticos, llamados elastómeros, y que desarrolla el Dr. Manuel Monleón desde la Universidad Politécnica de Valencia.
Una vez que las células hayan sido depositadas en los materiales inteligentes, se procederá a la fase final: su ensayo en ratones y ovejas. En esta tarea colaborarán el Dr. Antoni Bayés-Genís, del Hospital de Sant Pau de Barcelona, y el Dr. Juan Carlos Chachques, del Hospital Pompidou de París. En caso de éxito, el siguiente paso será el ensayo en humanos.
La
investigación tendrá una duración
de tres años y cuenta con un presupuesto
de 2,92 millones de euros. La Comisión
Europea, en el Séptimo Programa
Marco de investigación, financia el 80%
de esta cantidad y el resto lo aportarán
los miembros del consorcio. Para conceder la financiación,
la Comisión ha valorado
la solvencia que el Departamento de Bioingeniería
del IQS ha demostrado en anteriores proyectos
también financiados por este organismo.
En una de estas investigaciones, el Dr.
Semino consiguió mantener vivos,
en una plataforma de biomateriales, hepatocitos
extraídos del hígado de roedores.
Esta investigación fue seleccionada por
la Comisión como “Proyecto
de Éxito”, y ha despertado ya el
interés de empresas de diversos países
para su aplicación en humanos.
La Comisión también ha apreciado la cualidad de investigación aplicada del proyecto, la posibilidad de obtener un producto a corto plazo, y la participación de la empresa Creaspine, de Burdeos, que a través de su presidente Philippe Jenny, aportará la experiencia empresarial. La presencia de una empresa en proyectos investigación es un punto muy valorado por este organismo para evitar, además de la fuga de cerebros a otros países no comunitarios, la fuga de la propiedad intelectual.